domingo, 11 de agosto de 2013

Little story


Le mira y sonríe. Todo es perfecto a su lado, o eso siente Dalia. Ya son cuatro años pillada por el joven de ojos oscuros. Hacen una bonita pareja. El chico alto y la chica bajita, los dos morenos, y con una personalidad un tanto peculiar, pero suelen caer bien. Un beso y él le da con la mano en el trasero en señal de despedida. Un gran día a su lado. Hoy hacen tres meses juntos, han comido juntos, y han pasado la mitad de la tarde en casa de Hakin. Ha sido la primera experiencia sexual de Dalia, no lo han hecho, pero ya han dado un paso para delante. Pasan los días, y ya son nuevas experiencias las que suceden en aquel edificio de Barcelona. 

jueves, 11 de octubre de 2012

Cartitas de amor...


Esta es una carta para ti; si, si tu. Esa persona que me ha fallado, que me ha ilusionado. Es muy fácil, consiste en dos apartados que se verán al largo del escrito; ¿que por qué te escribo esta carta? Porque te he querido. No, perdón; rectifico: porque te quiero. ¿Qué por qué hago esta carta en vez de decírtelo todo a ti mismo? Porque quien sabe, a lo mejor no lo aceptas, porque pensaras que soy una pesada, porque para ti ya no soy nada, para ti esto es un final. Pero yo aún no lo acepto. ¿Por qué no puedes poner un punto y aparte? ¿Volver a empezar de cero? Yo sé que no es fácil, lo he tenido que hacer mil veces, pero si la persona me importa hago lo que sea. ¿Qué te he hecho? Sigo sin entender nada… ¿Por qué se ha tenido que acabar todo así, de esta manera? No, yo no voy a dejar que te vayas así, sin más, de la nada. Necesito explicaciones, pero no te las pido. Porque tengo miedo. ¿Y por qué lo tengo? No debería; yo debería ser una chica fuerte, pero no puedo. El tema me supera… ¿Recuerdas esa vez en la que dijiste, que lo que querías, era enamorarme? ¡Te felicito campeón, lo has conseguido! Y yo me digo siempre, que cuando tengo algo no lo se valorar, y cuando no lo tengo es cuando lo quiero. Pero por lo que veo, no soy la única que tiene ese mismo problema. La gente se deja llevar por lo que dicen los demás, a veces esa gente no son buena compañía. Y entonces la cagas. Allí es cuando te equivocas al hacerles caso. Yo entiendo que la gente se equivoque; son personas, yo también lo soy. Pero no me parece bien lo que me has hecho, lo que estas haciendo. Entiendo que te hayan comido la cabeza, que ya no me quieras, que nada es lo mismo… Espera, ¡mentira! Estoy segura que me quieres, nada se puede acabar así, como si nada. Todo tiene su fin, pero no me esperaba que el nuestro fuera tan pronto. Yo te quería, yo te quiero. Tú me querías, ¿por qué dices que no me quieres? Estoy segura que eso no puede ser. Pero no te lo voy a discutir; ¿para que? Dudo que entres en razón… En esta carta no solo me voy a quejar, ¡que va! Ya he dicho que habrían dos apartados: el bueno y el malo. El bueno son… las gracias. Gracias por todo lo que has hecho por mí; has sacrificado varias cosas, pero dudo que sean tantas como las que yo he hecho por ti. Aun así, gracias de corazón.  Porque *mientras duró fue bonito*, mientras duro tu me cuidabas, me querías, me respetabas… Por cada te quiero, por cada te amo, por cada promesa rota, por todos esos sueños rotos. Por cada beso, por cada palabra, por esa fecha que nunca olvidare. Y es que tu para mi eres muy importante. Todos esos momentos vividos son únicos, todos esos abrazos, esos besos, esos *Te quiero, yo mas, no yo mas, yo muchísimo mas…* y así infinitas veces. Y tanto decir infinito, ese ocho al revés se ha desgastado, y ha dejado de hacer su función principal. Ese *para siempre* que lo dibujamos igual que un niño pequeño hace al aprender ir en bici. Porque ese *Infinito y más allá* viene de una simple película, y esas palabras las trasladamos a nuestra historia. Una historia de dos, sé que hay muchas, pero ninguna puede ser como la nuestra. Porque nada tiene su fin, todo queda en el recuerdo. Yo no se si te volveré a ver, yo sé que tu tendrás nuevas historias, y estoy segura que yo también. Pero esto sigue siendo difícil. Sé que no es la mejor solución esto de escribir una carta para ti, que ni vas a leer, pero mejor esto que nada, que guardármelo y acabar explotando sin razones un día de estos. En esta vida siempre hay obstáculos  y el fin de nuestra historia es uno mas en la mía.  Ahora he de ser fuerte, coger carrerilla, y saltar; saltar lo más alto y lejos que pueda, y así, superar ese miedo, ese obstáculo que se interponía en mi camino. Abran muchos más que superar, y este, para mi, ya ha acabado. ¿Ahora? Ahora iré a por el siguiente, y nunca, NUNCA me rendiré. 

sábado, 25 de agosto de 2012

Una historia, mil aventuras♥

CAPITULO 1


Era una mañana de abril, hacia frio, habían nubes, pero aún no llovía en ese barrio de Barcelona.

**Pipi, pipi, pipi**

-¡Buenos días hermanita! ¿Qué tal has dormido?

-¿Se puede saber a que viene tanto ruido?

-¡Vamos espabila, levántate y mueve el trasero! ¿O es que acaso no te acuerdas ni de que día es hoy?

¡Uala, es verdad! Hoy es el aniversario de bodas de mis padres. Ya ni me acordaba.

Me  he vestido lo más rápido que he podido y junto a mi hermana Carla, les hemos preparado un desayuno de lo más delicioso: huevos fritos con salchichas, tostadas recién sacadas de la tostadora, y dos cafés con leche y azúcar.

Después del delicioso despertar, mi hermana, como de costumbre, me ha pedido que le deje una minifalda i mis botas marrones, ya que ha quedado para ir al cine. Yo he quedado con mi mejor amiga Sandra para ir a comprar el nuevo CD de Danny Romero, ¡es una pasada! Así, de paso, aprovecharé para comprar el regalo de mis padres. Carla les ha comprado un vale para ir a un spa el fin de semana que viene, pero yo aún no sé que regalarles.

**¡Ding, dong! ¡Ding, dong!**

-¡Ya voy yo, mama!

Era Sandra. Va tan guapa como siempre, con esos ojazos verdes no muy pintados, el pelo castaño recogido en una coleta alta, y con un abrigo azul marino a conjunto con sus zapatos nuevos. He de admitir que es preciosa. No me importaría parecerme a ella.
Dos besos. Teníamos un poco de prisa, así que cogí mi abrigo blanco y salimos pitando hacia la tienda. Parecía que iba a llover, pero no me preocupó mucho ya que Sandra lleva su paraguas.

-¿Qué tal todo, guapi?

-Pues no muy bien… Resulta que Pablo se marcha cuatro meses a vivir a Londres con su padre. ¿Tú sabes lo que me duele eso a mí?

¡Que fuerte! Yo sabía que se tenia que ir un tiempo a Londres, ¡pero cuatro meses es muchísimo! Pobrecita, seguro que lo esta pasando fatal. Ahora lo que tengo que hacer es apoyarla en todo y alegrarle el día como pueda. La entretendré para que no piense en ello. Al rato ha empezado a llover y como teníamos algo de hambre, hemos entrado al bibliocafé que abrieron hace poco, creo que se llama Brunchesk. Tiene muy buen ambiente, huele a café recién hecho, se escucha una música de fondo bastante relajante, las paredes son de un color rojo fuerte, pero tampoco muy llamativo; y habían una infinidad de estanterías, todas ellas llenas de libros. Nos sentamos en una mesa al lado de la ventana y nos atendió Joel, un dependiente que no esta nada mal, pero tampoco quiero compromisos.

-Buenos días, chicas. ¿Ya habéis decidido que queréis pedir? –Parece muy agradable y tiene una bonita sonrisa. Es un tanto bajito pero con ojos saltones y el pelo revuelto.

-Yo me pido un capuchino y un cruasán de chocolate, gracias. –Me adelanto yo a Sandra con una gran sonrisa.

-Yo un chocolate caliente si puede ser, con otro cruasán normal. -Sandra parecía un poco triste, no me gusta verla así. Estuvimos charlando un poco sobre el regalo para mis padres, y me he decantado por un CD de su grupo favorito, Love Handel. Después de un desayuno bastante agradable hemos mirado algunos libros juveniles que tenían en las estanterías, y había uno que me llamaba la atención: Canciones para Paula. Estoy ahorrando para comprármelo antes de verano, ¡que ilusión, dicen que es chulísimo!

Al salir del local seguía lloviendo así que abrimos el paraguas y prendimos de nuevo nuestro camino. Al llegar a la tienda buscamos el CD, y allí estaba, entre los más destacados. Lo cogimos i pagamos cada uno el suyo, y yo también cogí el regalo para mis padres. Al salir de la tienda ya no llovía. Sandra se me lanzó de repente, me dió un fuerte abrazo, y se me puso a llorar en el hombro. No podía dejarla sola así de mal, aunque ahora se vaya a casa de Pablo. Nos hemos sentado en un banco y la he intentado tranquilizar, cosa que he conseguido. Después nos hemos echado un par de risas y me he podido ir tranquila a casa, mientras ella iba a la de Pablo.

Al llegar a casa, mi madre me dijo que me arreglara pitando, ya que marchábamos a cenar a un restaurante. Mi hermana ya estaba en casa y al verla llevaba puesto mi top blanco con mis tejanos ajustados.

-¿Por qué siempre tienes que coger mi ropa? ¡Me da una rabia! Tienes un armario el doble de grande que yo y siempre coges la mía, y  para variar, ¡sin permiso! –le suelto súper enfadada.

-¡Ay nena! No te me pongas así, ¡tu también puedes coger mi ropa si quieres! –y se marcha guiñándome un ojo y dando saltitos como si fuera la reina de la casa. ¡Mi hermana es odiosa! Como es la pequeña de la casa se piensa que puede hacer todo lo que quiere sin que le digan nada, pero, lo más bueno, ¡es que mis padres no lo hacen! La consienten en todo, le compran de todo y después ni lo usa, y siempre me regañan a mí en vez de a ella. ¡Que rabia! Aunque hay que admitir que también tiene su lado bueno. Aun así suele ser insoportable conmigo. Después de la pequeña discusión diaria, me he cambiado pitando y hemos ido al restaurante.

Pasamos una gran noche: tuvimos una gran cena y después fuimos a dar una vuelta por el centro. Carla y yo les dimos nuestros regalos y la verdad, ¡es que les han encantado! ¡Me alegro tanto de ello!

Después de este largo día tan movidito, ahora toca descansar, aunque antes me encantaría hablar con alguien… ¿Por qué no me ha llamado aun? Llevo todo el día tan ocupada que se me ha olvidado hablar con Javi. Como lo hecho de menos… ¿Dónde estará?

**Sube la mano y grita gol, gol, gol, gooool…!**

¡Anda, pero si es mi móvil! Seguro que me estaría leyendo la mente o algo al estilo.

-¿Digaaaaa? –digo yo como si no supiera con quien hablo.

-Hola Sophie, ¿Qué tal te ha ido el día? –responde él con ese tono de voz tan y tan dulce.

-Un poco estresante, la verdad. Hoy ha sido el cumpleaños de boda de mis padres, así que les he tenido que buscar un regalo ideal para ellos. He salido a dar una vuelta con Sandra y después ha cenar con la familia. Y para variar, bronca con mi hermana.

-No teneis remedio Carla y tu. –y se escuchan unas carcajadas a la otra banda del teléfono -¡Uy, es verdad! Me he enterado que Pablo se va un tiempo a Londres, ¿no?

-Si, la pobre lo está pasando fatal… -Entonces he recordado que la tengo que llamar, ya que al irme antes se me puso a llorar. Pobrecita, la quiero muchííísimo.

-Me lo imagino, a mi no me haría ni pizca de gracia que te fueras y me dejaras aquí.

-Jajaja, vaya tonto, sabes que no me iré a ningún lado sin ti. Y tu qué, ¿Qué tal ha ido el partido? –¡casi se me olvidaba! Hoy jugaba un partido importantísimo para el y su equipo. Creo que era para saber si quedaban en la final de la liga.

-Pensaba que ni te acordabas chica, jaja. Pues muy bien, hemos ganado cuatro a uno, y después lo hemos ido a celebrar todo el equipo a casa de Matías. Hemos encargado unas pizzas y hemos echado unas partiditas de billar.

-¡Oye que tampoco tengo tan mala memoria!

–Jajajaja, ‘oye que tampoco tengo tan mala memoria’ -y se escucha como se ríe y me intenta imitar.

-No tienes remedio chaval, pero te sigo queriendo igual, ¡eh! Jajaja; aun así, me alegro muchísimo por vosotros –mientras, se escucha a mi madre chillar que la ducha esta libre- bueno Javito, tengo que ir a ducharme. Mañana nos vemos en el insti, ¡chau, besos!

-De acuerdo, ¡buenas noches princesita! –y antes de colgar se escucha el sonido de un beso a través de la línea.

Dios mio, ¡es que este niño me encanta!


**¡Ding, dong! ¡Ding, dong!**

-¿Diga? –parece la voz de su padre.

-Soy Sandra, ¿esta Pablo?

-Si, adelante. –dice divertido.

Vive en un 6º, así que me decido en coger el ascensor. En él me miro al espejo y me arreglo para estar aceptable para Pablo. Lo quiero muchísimo, y me mata saber que se marcha un tiempo a tantísimos quilómetros de mí. Haría lo que fuera por verlo al largo de ese tiempo, poder abrazarlo y escuchar su voz. Pero no va a poder ser. Sexta planta, se abren las puertas, y al final del pasillo allí esta él, apoyado en la puerta tan guapo como siempre. Lleva el pelo con la cresta que tanto me gusta y la camiseta que le compre para su cumpleaños. Un abrazo de añoranza y un largo beso. No quiero que se vaya. Me invita a pasar y me guía hasta su habitación. Por el camino están sus dos hermanas gemelas con la perrita, su padre viendo la tele y su madre en la cocina. Una familia encantadora. Nos acomodamos en su cama y empieza la acción. ‘Tu y yo, a tres metros sobre el cielo.’


Pasa el tiempo, y no se nada de ella. ¿Dónde se habrá metido? Me tiene preocupadísima. Llevo una hora llamando a Sandra y no me lo coge, que raro. Espero que no le haya pasado nada a ese despiste de mujer.

**Sube la mano y grita gol, gol, gol, gooool…!**

-Al fiiiiin! ¿Dónde te habías metido? ¡Me tenias preocupada!

-Hola Sophie. Lo siento, tenia el móvil apagado para no interrumpir la película.

-¡Es verdad! Perdóname tú a mí. No me acordaba que estabas en casa de Pablo. ¿Qué tal ha ido?

-Bastante bien, hemos visto la peli, hemos pedido comida china para cenar, y hemos estado con su familia. Lo malo es que se marcha la semana que viene. –dice sollozando.

-¿Tan pronto? ¿No es muy precipitado? –me he quedado con la boca abierta. ¡Se va en una semana! ¡Que fuerte!

-Eso mismo he pensado yo, pero yo no soy quien para tomar decisiones en su familia… Se me rompe el alma saber que se va ya. –Y ha empezado a llorar como una desesperada- No me entra en la cabeza como puede pasarme esto a mí.

-Jope, lo que daría por estar a tu lado y darte un fuerte achuchón, ¡tía! No quiero que estés así por un chico.

-Si pero es que a ese chico lo quiero muchísimo, y este chico no me ha hecho nada malo, simplemente se tiene que ir. –y sigue llorando aún más.

-¡Pues no te voy a permitir que sigas así! No te puedes tirar cuatro meses enteros llorando por ello, porque eso no te va a servir de nada. Así que aquí tienes presente, a tu compañera de aventuras, a tu compañera de locuras, a una mejor amiga que te va a animar siempre ¿vale? Ahora, si quieres, conéctate al Messenger para poner la cam y echarnos un par de risas, ¿te apuntas amiguita?

-Jaja -se escucha como ríe un tanto timida- De acuerdo guapi, ¡hasta ahora! –y cuelga con un estado mejor con el que me había llamado.




Hoy ha sido un día agotador, pero ha valido la pena. ¡Estamos en la final de la liga! Ahora toca ponernos las pilas para ganarla e ir mejorando en todo momento. Además, hay que admitir que la fiesta en casa de Matías ha sido genial. Su casa es muy moderna, como sus padres. Tiene una sala de cine y tres plantas. ¡Es enorme, una pasada! Aun que me hubiera encantado que hubiera estado Sophie allí conmigo, a mi lado, abrazándome como de costumbre y haciéndome bromas de las suyas. Me gusta. Pero aun no estoy seguro si le quiero. Todo empezó por un capricho, pero en este mes que llevamos juntos me ha demostrado que le importo. ¿Ella me importara de la misma manera a mi?

Hace cosa de un mes, en El Café de Ana. El sol resplandecía como nunca en esas calles de Barcelona.
-¡Anda, pero mira quien llega por allí tan pancho!
-Jajaja, anda no exageres Sophie, solamente he llegado 8 minutos tarde.
-Pues se me han hecho eternos, ¡machote! –dos besos- ¿Qué tal todo, ha pasado algo? ¿Cómo que te ha dado por quedar a solas conmigo y no con el grupo?
-No, no ha pasado nada. Simplemente quería verte; vaya, que guapa estas hoy, y hueles de maravilla.
-Coco, gracias. Después soy yo la exagerada sabes. No tienes remedio, ¡chaval! Jajaja –y un fuerte achuchón por parte de la amiga. –Bueno entonces, ¿nos sentamos?
El chico asiente sonriendo. Le hace gracia su amiga, aunque tiene miedo de perderla hoy mismo. Se sientan en una mesita para dos, cerca de la puerta de entrada. Carmen, la madre de Pablo les ve y se acerca para atenderles.
-Buenas tardes, chicos. ¿Qué tal todo? –dice amablemente, con una agradable sonrisa.
-Muy bien, ¿y a usted señora Carmen?
-¡Uy chaval!, no me trates de señora que aun no hemos llegado a la tercera edad, ¡eh! –dice divertida riéndose. –Todo me va genial Javier, me alegra veros por aquí. ¿Qué os apetece tomar? ¡Invita la casa!
-Pues ya que estamos, aprovecharemos. Dos tazas de chocolate caliente con churros, por favor.
-¡En un par de minutos los tenéis recién hechos, guapitos! –y se marcha tan alegre y sonriente como siempre.
Los dos jóvenes empiezan a charlar sobre el instituto, los deberes y la fiesta de cumpleaños sorpresa para Pablo. Al cabo de un rato aparece Carmen tan divertida como siempre con dos tazas de chocolate caliente y churros recién hechos.
-¡Que aproveche, cariñitos! –dice riéndose. Y se marcha bailando al ritmo de la nueva canción de Cali y el Dandee que suena en ese mismo momento en El Café de Ana.
-¡Me encanta esta canción! Me la bajaré y me la pondré en mi nuevo móvil, lo prometo. –dice algo hiperactiva la joven de ojos color miel.
-No se con quien hablas, pero para no dejarte sola, te diré que vale. –suelta divertido su compañero, el cual recibe una bofetada por parte de su amiga rubia.
-Ja ja, que graciosillo estas hoy, ¿no? Anda ahora come y cuéntame el porqué de esta quedada, que sigo sin entender nada. –dice un tanto confusa la jovencita.
El chico coge un churro, le pega un mordisco y empieza a masticar. Este empieza a pensar. Piensa y piensa, le da mil vueltas a su cabeza. ¿Qué puede hacer ahora? Ya no se puede echar atrás, no puede ser tan cobarde como hizo la última vez que quedaron, ya que lo único que se le ocurrió decir es una mentirijilla sin sentido, y lo único que ha conseguido ha sido arrepentirse hasta hoy. Hoy no le va a pasar lo mismo, o eso es lo que pretende. Ahora tiene que comportarse como un joven maduro, como un chaval decidido que sabe lo que quiere, como “un hombre hecho y derecho”. Eso se lo decía su madre; como la echa de menos… Pero ahora no tiene tiempo de pensar en su madre, aunque la verdad es que le encantaría verla. Ahora tiene otros planes en su mente, y un problema que se le va a presentar como no responda ya y vuelva a la realidad.
-¿Hola? Puedo hablar con Javier Espada Lozano, ¿si? ¡Pues dígale que vuelva a este mundo ya o pensare que estoy hablando sola todo el rato! –dice Sophie algo molesta.
-Si aquí estoy. Lo siento es que estaba pensando… en mis cosas, ya sabes. –¿Por qué no ha dicho lo que quería decir? ¿Por qué no le ha sido sincero y le ha dicho que pensaba en ella? ¿Por qué es tan cobarde? Tiene que dejar de serlo, y no puede esperar mucho mas, ha llegado la hora de ser sinceros.
-Vaya, el chico pensador. ¡No, mucho mejor, Javier El Pensador! Te are una escultura con tu cara pensativa y te obligare a que la pongas en el estante de tu habitación, junto a los trofeos de futbol sala. ¿Se puede saber que te pasa? Hoy estas de lo mas rarito chaval. –dice la chica, la cual se esta empezando a mosquear como no le suelte de una vez que le pasa.
-La verdad es que pensaba en… en ti. Pienso en ti diariamente. Vamos, que creo que me estas empezando a gustar… Y tenía miedo a decírtelo porque sé que esto podría acabar con nuestra amistad. –suelta el chico serio interrumpiendo a su compañera.
-Vaya… no me lo esperaba. Así que lo que pasa es que te gusto. Me gusta que te pueda gustar. –y suelta una carcajada, la cual al chico le alivia y preocupa al mismo tiempo. –No tiene por qué acabar con nuestra amistad, ¿sabes por qué? Porqué en este mundo no todo es malo, en este mundo existen mas colores aparte del blanco y el negro, en este mundo existe gente positiva, como yo. Y te voy a decir que me alegro de lo que me has dicho. –dice un poco mas tranquila. –Me gustas; me gusta tu tono de voz, ese tono tan y tan dulce; me gusta tu tono irónico, el que a veces me hace enfadar; y tus bromitas continuas, tus malas y ¡tan malas! Imitaciones hacia a mi. Me gustas, y me gusta que te guste. –y, ella, tan tranquila, le da un sorbo a su taza de chocolate caliente.

-¡Madre mía! Esto parece una obra de teatro. Estoy sin palabras… -dice el chico algo confuso y a la vez aliviado al saber la respuesta de su amiga. Aunque ahora ya no sabe si será mas que amiga.
-Pues no lo es. Esto es la realidad, con sus pros y sus contras. Ahora mismo, pienso que estamos en uno de sus pros ¿tu que dices? –y la chica, sin esperárselo, recibe un dulce beso con sabor a chocolate desecho de los labios de ese chico al que siempre ha querido en secreto. Al que hoy querrá en libertad, en la verdadera realidad, en esa que su compañero piensa que es una obra de teatro. A partir de este caluroso día de Marzo, las cosas para estos dos jóvenes van a ser distintas.
Era una noche estrellada en aquella ciudad tan poblada.
-¿Y te acuerdas cuando nos pasó esa gaviota por encima mientras tomábamos el sol? –dice la joven rubia riéndose a través de la web cam.
-¡Para no acordarse! Nos pego un susto que nunca voy a olvidar. –digo riéndome. Que recuerdos. Fue hace cinco años, pero lo recuerdo como si me hubiera pasado ayer. Se abre lentamente la puerta. Es mamá: “¿pero tu ves normal estar a estas horas con el ordenador encendido hija?”. Siempre igual, pero la quiero muchísimo. No sé que haría sin ella. “Vale mama, ahora voy. ¡Y cierra la puerta!”. Y antes de cerrarla me manda un beso. Es la mejor.
-¿Era tu madre, no? –dice su amiga.
-Pues si, que tengo que cerrar ya el ordenador. Mañana nos vemos en el insti; gracias por todo de verdad, ¡eres la mejor amiga del mundo!
-Ya sabes que me tienes para todo. ¡Hasta mañana guapísima, buenas noches! –y Sophie, tan divertida como siempre, le lanza un beso a través de la cam. Y se despiden. Mañana será un gran día, aunque ninguna de las dos jóvenes se lo espere.
Un beso de despedida. Un fuerte abrazo para ocultar el llanto. La quiere muchísimo y le da miedo irse. Ojala esto no estuviera pasando justamente a ellos, ahora que estaban bien, ahora que se querían como nunca habían echo, ahora que todo les iba de maravilla, ahora todo tiene que acabar. Porque todo tiene su fin, pero no imaginaba que el suyo fuera tan pronto. Aunque ellos han pensado mas en un punto y coma, en un continuará… Pero no saben que puede pasar en un futuro, en esos cuatro meses, en el rencuentro.  Es algo muy arriesgado, será una relación a distancia, pero una relación aparcada, ya que no podrán seguir adelante como ellos quisieran. Ojala fueran otros los que estuvieran en esta situación. Entra en el ascensor y le lanza un beso. Lo recojo y le guiño un ojo, y esta, con un gesto algo triste entra en el ascensor. Le da pena dejarla aquí sola, lo pasara fatal. Aunque él también lo pasara fatal. Entra en casa y cierra la puerta. Esta cansadísimo por el partido de hoy. Lo ha pasado genial con todo el equipo, han pasado a la final de la liga, y tienen bastantes probabilidades de ganar. ¡Que ganas tiene de jugar el partido definitivo! Le hubiera encantado pasar mas tiempo en casa de Matías con todo el equipo, pero ha valido la pena, ha podido estar con la niña mas preciosa en este mundo, a la que quiere muchísimo y la echara de menos. Ahora toca descansar, mañana tiene un examen de biología a primera hora y tiene que estar lo mas despierto posible. Pablo es un gran estudiante, de matricula de honor. Espera no perder su matricula al marcharse cuatro meses fuera. Prepara la mochila y va a decirles buenas noches a sus dos hermanitas.

-Tete no queremos irnos. ¿Tu crees que el monstruito del armario nos echara de menos? –dice Dakota con los ojos abiertos como dos naranjas.
-Claro que os echara de menos, ¡no tendrá a quien asustar por la noche en cuatro meses! –y da un grito de monstruo para asustarlas
-Aaah! –chillan a la vez las pelirrojas. –¡No nos pegues estos sustos! –dice Alba riéndose. -Y tete, ¿Sandra nos echara de menos? –dice algo triste la pequeña de gafas.
-Claro que os echara de menos, nos echara de menos a todos. Y nosotros a ella, pero no podemos hacer nada –dice intentado sonreír.
-¡Que se venga con nosotros! –chilla la pequeña divertida.
-¡Shh! No chilles escandalosa o despertaras a los papis. No puede venirse con nosotros, ya tenemos los billetes sacados. –dice riéndose el hermano mayor.
-Pues la metemos en una maleta, ¡seguro que cuela! –dice la otra. Que imaginación que tienen las dos enanas.
-¿Y que dirían sus padres? Seguro que no quieren estar sin ella cuatro meses, igual que los nuestros no quieren irse sin nosotros. Por esa razón nos marchamos todos juntos, como una familia unida, ¿entendéis? –y mueven la cabeza de arriba abajo rápidamente. –Ahora toca dormir pequeñajas –dice mientras les da un beso a cada una –¡Buenas noches, que durmáis bien! –y marcha hacia la puerta.
-¡Buenas noches tete! –dicen a la vez divertidas. –¡Tete, tete! Antes de que te vayas, ¿puedes mirar si el monstruito Ricardo esta durmiendo ya? –dice algo preocupada Alba.
-Ya esta durmiendo, ¿o no escucháis como ronca? –e imita el ruido de un ronquido. –Venga hasta mañana enanas. –cierra la luz y a la vez la puerta. Son un tanto pesadas, pero a la vez divertidas. Las quiere muchísimo. Le encanta cuando hablan a la vez, pero le rompe el alma verlas tristes por saber que se tienen que ir. No quieren dejar a sus amigos aquí, ni tampoco al monstruo Ricardo. ¡Que risa la de ese día! La primera vez que dijeron que había un monstruo dentro del armario fue de lo más divertido. Era Zaida, su perra, que se había quedado encerrada. Pero ellas no le creyeron, así que ahora, dentro de su armario rosa madera, vive un monstruo llamado Ricardo. Aunque ellas le llaman el monstruito. Como las quiere. Ahora también le toca dormirse a él, pero antes le envía un whatsapp a su chica dándole las buenas noches. Mañana le espera un día de lo más agotador.







martes, 14 de agosto de 2012

La vida hecha un sueño

Y es ese preciso momento, en el que sueñas que todo va genial, en el que todo es precioso. Estas en ese sitio que tanto te gustaría estar, al lado de esa persona tan y tan especial. Solos, bajo la luz de las estrellas y de la querida luna; de ese cielo nublado, oscuro. Y es entonces, cuando todo parece que va bien, y alguien realista, da un chasquido y te devuelve a la realidad. Abres los ojos; estas en el mismo sitio de siempre y de pronto ves a esa persona especial junto a otra. Y es allí, cuando te das cuenta que solo era un sueño, que sigues en la misma rutina de siempre. Y que para soñar, no se necesita ser rico o pobre, culto o retrasado, guapo o feo; para soñar solo hace falta que crees tu propio mundo, un mundo en el que haces y dices lo que quieres, sin importar lo que los demás digan. Un mundo sin normas, reglas ni preocupaciones, un mundo en el que viajas diariamente para así olvidarte de la dura y penosa realidad. Y en ese mundo, cuando cierras los ojos y te embarcas hacía él, ves a esa persona especial de nuevo y aprovechas para decirle todo lo que sientes por el. Pero de nuevo, siempre te despiertan, vuelves al mundo real, a tu mundo. Soñar no es nada malo, soñar te ayuda a escaparte de la realidad, soñar es gratuito ¿sabes?, y yo lo hago diariamente. Soñar me gusta, mis sueños me gustan. Pero después, te das cuenta que tambien existen otro tipo de sueños, que como no son muy agradables, los vamos a llamar... pesadillas. Si; eso és, pesadillas. Y las pesadillas aveces no sirven para escapar de la realidad y montar una mejor en tus sueños, las pesadillas suelen cojer la realidad y empeorarla aún más. Las pesadillas suelen ser desagradables, pero aveces te ayudan a darte cuenta que la realidad es otra, de que hay cosas que no deberias hacer y otras que podrias haber echo y todo estaria mejor. La vida es un sueño de entre miles de otros, y si no la vives al cien por cien no sirve de nada. Por eso, como te dicho antes, yo prefiero soñar, aunque aveces no sean sueños agradables, esos sueños me enseñaran y se que me guiaran.