CAPITULO 1
Era una mañana de abril, hacia frio, habían nubes,
pero aún no llovía en ese barrio de Barcelona.
**Pipi,
pipi, pipi**
-¡Buenos
días hermanita! ¿Qué tal has dormido?
-¿Se
puede saber a que viene tanto ruido?
-¡Vamos
espabila, levántate y mueve el trasero! ¿O es que acaso no te acuerdas ni de
que día es hoy?
¡Uala,
es verdad! Hoy es el aniversario de bodas de mis padres. Ya ni me acordaba.
Me he vestido lo más rápido que he podido y
junto a mi hermana Carla, les hemos preparado un desayuno de lo más delicioso:
huevos fritos con salchichas, tostadas recién sacadas de la tostadora, y dos
cafés con leche y azúcar.
Después
del delicioso despertar, mi hermana, como de costumbre, me ha pedido que le
deje una minifalda i mis botas marrones, ya que ha quedado para ir al cine. Yo
he quedado con mi mejor amiga Sandra para ir a comprar el nuevo CD de Danny
Romero, ¡es una pasada! Así, de paso, aprovecharé para comprar el regalo de mis
padres. Carla les ha comprado un vale para ir a un spa el fin de semana que
viene, pero yo aún no sé que regalarles.
**¡Ding,
dong! ¡Ding, dong!**
-¡Ya
voy yo, mama!
Era
Sandra. Va tan guapa como siempre, con esos ojazos verdes no muy pintados, el
pelo castaño recogido en una coleta alta, y con un abrigo azul marino a
conjunto con sus zapatos nuevos. He de admitir que es preciosa. No me
importaría parecerme a ella.
Dos besos. Teníamos un poco de prisa, así que cogí mi abrigo blanco y salimos
pitando hacia la tienda. Parecía que iba a llover, pero no me preocupó mucho ya
que Sandra lleva su paraguas.
-¿Qué
tal todo, guapi?
-Pues
no muy bien… Resulta que Pablo se marcha cuatro meses a vivir a Londres con su
padre. ¿Tú sabes lo que me duele eso a mí?
¡Que
fuerte! Yo sabía que se tenia que ir un tiempo a Londres, ¡pero cuatro meses es
muchísimo! Pobrecita, seguro que lo esta pasando fatal. Ahora lo que tengo que
hacer es apoyarla en todo y alegrarle el día como pueda. La entretendré para
que no piense en ello. Al rato ha empezado a llover y como teníamos algo de
hambre, hemos entrado al bibliocafé que abrieron hace poco, creo que se llama
Brunchesk. Tiene muy buen ambiente, huele a café recién hecho, se escucha una
música de fondo bastante relajante, las paredes son de un color rojo fuerte,
pero tampoco muy llamativo; y habían una infinidad de estanterías, todas ellas
llenas de libros. Nos sentamos en una mesa al lado de la ventana y nos atendió
Joel, un dependiente que no esta nada mal, pero tampoco quiero compromisos.
-Buenos
días, chicas. ¿Ya habéis decidido que queréis pedir? –Parece muy agradable y
tiene una bonita sonrisa. Es un tanto bajito pero con ojos saltones y el pelo
revuelto.
-Yo
me pido un capuchino y un cruasán de chocolate, gracias. –Me adelanto yo a
Sandra con una gran sonrisa.
-Yo
un chocolate caliente si puede ser, con otro cruasán normal. -Sandra parecía un
poco triste, no me gusta verla así. Estuvimos charlando un poco sobre el regalo
para mis padres, y me he decantado por un CD de su grupo favorito, Love Handel.
Después de un desayuno bastante agradable hemos mirado algunos libros juveniles
que tenían en las estanterías, y había uno que me llamaba la atención:
Canciones para Paula. Estoy ahorrando para comprármelo antes de verano, ¡que
ilusión, dicen que es chulísimo!
Al
salir del local seguía lloviendo así que abrimos el paraguas y prendimos de
nuevo nuestro camino. Al llegar a la tienda buscamos el CD, y allí estaba,
entre los más destacados. Lo cogimos i pagamos cada uno el suyo, y yo también
cogí el regalo para mis padres. Al salir de la tienda ya no llovía. Sandra se me
lanzó de repente, me dió un fuerte abrazo, y se me puso a llorar en el hombro.
No podía dejarla sola así de mal, aunque ahora se vaya a casa de Pablo. Nos
hemos sentado en un banco y la he intentado tranquilizar, cosa que he
conseguido. Después nos hemos echado un par de risas y me he podido ir
tranquila a casa, mientras ella iba a la de Pablo.
Al
llegar a casa, mi madre me dijo que me arreglara pitando, ya que marchábamos a
cenar a un restaurante. Mi hermana ya estaba en casa y al verla llevaba puesto
mi top blanco con mis tejanos ajustados.
-¿Por
qué siempre tienes que coger mi ropa? ¡Me da una rabia! Tienes un armario el
doble de grande que yo y siempre coges la mía, y para variar, ¡sin permiso! –le suelto súper
enfadada.
-¡Ay
nena! No te me pongas así, ¡tu también puedes coger mi ropa si quieres! –y se
marcha guiñándome un ojo y dando saltitos como si fuera la reina de la casa.
¡Mi hermana es odiosa! Como es la pequeña de la casa se piensa que puede hacer
todo lo que quiere sin que le digan nada, pero, lo más bueno, ¡es que mis
padres no lo hacen! La consienten en todo, le compran de todo y después ni lo
usa, y siempre me regañan a mí en vez de a ella. ¡Que rabia! Aunque hay que admitir
que también tiene su lado bueno. Aun así suele ser insoportable conmigo. Después
de la pequeña discusión diaria, me he cambiado pitando y hemos ido al
restaurante.
Pasamos
una gran noche: tuvimos una gran cena y después fuimos a dar una vuelta por el
centro. Carla y yo les dimos nuestros regalos y la verdad, ¡es que les han
encantado! ¡Me alegro tanto de ello!
Después
de este largo día tan movidito, ahora toca descansar, aunque antes me
encantaría hablar con alguien… ¿Por qué no me ha llamado aun? Llevo todo el día
tan ocupada que se me ha olvidado hablar con Javi. Como lo hecho de menos…
¿Dónde estará?
**Sube
la mano y grita gol, gol, gol, gooool…!**
¡Anda,
pero si es mi móvil! Seguro que me estaría leyendo la mente o algo al estilo.
-¿Digaaaaa?
–digo yo como si no supiera con quien hablo.
-Hola
Sophie, ¿Qué tal te ha ido el día? –responde él con ese tono de voz tan y tan
dulce.
-Un
poco estresante, la verdad. Hoy ha sido el cumpleaños de boda de mis padres,
así que les he tenido que buscar un regalo ideal para ellos. He salido a dar
una vuelta con Sandra y después ha cenar con la familia. Y para variar, bronca
con mi hermana.
-No
teneis remedio Carla y tu. –y se escuchan unas carcajadas a la otra banda del
teléfono -¡Uy, es verdad! Me he enterado que Pablo se va un tiempo a Londres,
¿no?
-Si,
la pobre lo está pasando fatal… -Entonces he recordado que la tengo que llamar,
ya que al irme antes se me puso a llorar. Pobrecita, la quiero muchííísimo.
-Me
lo imagino, a mi no me haría ni pizca de gracia que te fueras y me dejaras
aquí.
-Jajaja,
vaya tonto, sabes que no me iré a ningún lado sin ti. Y tu qué, ¿Qué tal ha ido
el partido? –¡casi se me olvidaba! Hoy jugaba un partido importantísimo para el
y su equipo. Creo que era para saber si quedaban en la final de la liga.
-Pensaba
que ni te acordabas chica, jaja. Pues muy bien, hemos ganado cuatro a uno, y
después lo hemos ido a celebrar todo el equipo a casa de Matías. Hemos encargado
unas pizzas y hemos echado unas partiditas de billar.
-¡Oye
que tampoco tengo tan mala memoria!
–Jajajaja,
‘oye que tampoco tengo tan mala memoria’ -y se escucha como se ríe y me intenta
imitar.
-No
tienes remedio chaval, pero te sigo queriendo igual, ¡eh! Jajaja; aun así, me
alegro muchísimo por vosotros –mientras, se escucha a mi madre chillar que la
ducha esta libre- bueno Javito, tengo que ir a ducharme. Mañana nos vemos en el
insti, ¡chau, besos!
-De
acuerdo, ¡buenas noches princesita! –y antes de colgar se escucha el sonido de
un beso a través de la línea.
Dios
mio, ¡es que este niño me encanta!
**¡Ding,
dong! ¡Ding, dong!**
-¿Diga?
–parece la voz de su padre.
-Soy
Sandra, ¿esta Pablo?
-Si,
adelante. –dice divertido.
Vive
en un 6º, así que me decido en coger el ascensor. En él me miro al espejo y me
arreglo para estar aceptable para Pablo. Lo quiero muchísimo, y me mata saber
que se marcha un tiempo a tantísimos quilómetros de mí. Haría lo que fuera por
verlo al largo de ese tiempo, poder abrazarlo y escuchar su voz. Pero no va a
poder ser. Sexta planta, se abren las puertas, y al final del pasillo allí esta
él, apoyado en la puerta tan guapo como siempre. Lleva el pelo con la cresta
que tanto me gusta y la camiseta que le compre para su cumpleaños. Un abrazo de
añoranza y un largo beso. No quiero que se vaya. Me invita a pasar y me guía
hasta su habitación. Por el camino están sus dos hermanas gemelas con la
perrita, su padre viendo la tele y su madre en la cocina. Una familia encantadora.
Nos acomodamos en su cama y empieza la acción. ‘Tu y yo, a tres metros sobre el
cielo.’
Pasa
el tiempo, y no se nada de ella. ¿Dónde se habrá metido? Me tiene
preocupadísima. Llevo una hora llamando a Sandra y no me lo coge, que raro.
Espero que no le haya pasado nada a ese despiste de mujer.
**Sube
la mano y grita gol, gol, gol, gooool…!**
-Al
fiiiiin! ¿Dónde te habías metido? ¡Me tenias preocupada!
-Hola
Sophie. Lo siento, tenia el móvil apagado para no interrumpir la película.
-¡Es
verdad! Perdóname tú a mí. No me acordaba que estabas en casa de Pablo. ¿Qué
tal ha ido?
-Bastante
bien, hemos visto la peli, hemos pedido comida china para cenar, y hemos estado
con su familia. Lo malo es que se marcha la semana que viene. –dice sollozando.
-¿Tan
pronto? ¿No es muy precipitado? –me he quedado con la boca abierta. ¡Se va en
una semana! ¡Que fuerte!
-Eso
mismo he pensado yo, pero yo no soy quien para tomar decisiones en su familia…
Se me rompe el alma saber que se va ya. –Y ha empezado a llorar como una
desesperada- No me entra en la cabeza como puede pasarme esto a mí.
-Jope,
lo que daría por estar a tu lado y darte un fuerte achuchón, ¡tía! No quiero
que estés así por un chico.
-Si
pero es que a ese chico lo quiero muchísimo, y este chico no me ha hecho nada
malo, simplemente se tiene que ir. –y sigue llorando aún más.
-¡Pues
no te voy a permitir que sigas así! No te puedes tirar cuatro meses enteros
llorando por ello, porque eso no te va a servir de nada. Así que aquí tienes
presente, a tu compañera de aventuras, a tu compañera de locuras, a una mejor
amiga que te va a animar siempre ¿vale? Ahora, si quieres, conéctate al
Messenger para poner la cam y
echarnos un par de risas, ¿te apuntas amiguita?
-Jaja
-se escucha como ríe un tanto timida- De acuerdo guapi, ¡hasta ahora! –y cuelga
con un estado mejor con el que me había llamado.
Hoy
ha sido un día agotador, pero ha valido la pena. ¡Estamos en la final de la
liga! Ahora toca ponernos las pilas para ganarla e ir mejorando en todo
momento. Además, hay que admitir que la fiesta en casa de Matías ha sido
genial. Su casa es muy moderna, como sus padres. Tiene una sala de cine y tres
plantas. ¡Es enorme, una pasada! Aun que me hubiera encantado que hubiera
estado Sophie allí conmigo, a mi lado, abrazándome como de costumbre y
haciéndome bromas de las suyas. Me gusta. Pero aun no estoy seguro si le
quiero. Todo empezó por un capricho, pero en este mes que llevamos juntos me ha
demostrado que le importo. ¿Ella me importara de la misma manera a mi?
Hace cosa de un mes, en El Café de Ana. El sol
resplandecía como nunca en esas calles de Barcelona.
-¡Anda,
pero mira quien llega por allí tan pancho!
-Jajaja,
anda no exageres Sophie, solamente he llegado 8 minutos tarde.
-Pues
se me han hecho eternos, ¡machote! –dos besos- ¿Qué tal todo, ha pasado algo?
¿Cómo que te ha dado por quedar a solas conmigo y no con el grupo?
-No,
no ha pasado nada. Simplemente quería verte; vaya, que guapa estas hoy, y
hueles de maravilla.
-Coco,
gracias. Después soy yo la exagerada sabes. No tienes remedio, ¡chaval! Jajaja
–y un fuerte achuchón por parte de la amiga. –Bueno entonces, ¿nos sentamos?
El
chico asiente sonriendo. Le hace gracia su amiga, aunque tiene miedo de
perderla hoy mismo. Se sientan en una mesita para dos, cerca de la puerta de
entrada. Carmen, la madre de Pablo les ve y se acerca para atenderles.
-Buenas
tardes, chicos. ¿Qué tal todo? –dice amablemente, con una agradable sonrisa.
-Muy
bien, ¿y a usted señora Carmen?
-¡Uy
chaval!, no me trates de señora que aun no hemos llegado a la tercera edad,
¡eh! –dice divertida riéndose. –Todo me va genial Javier, me alegra veros por
aquí. ¿Qué os apetece tomar? ¡Invita la casa!
-Pues
ya que estamos, aprovecharemos. Dos tazas de chocolate caliente con churros,
por favor.
-¡En un par de minutos los tenéis recién hechos, guapitos! –y se
marcha tan alegre y sonriente como siempre.
Los dos jóvenes empiezan a charlar sobre el instituto, los deberes y
la fiesta de cumpleaños sorpresa para Pablo. Al cabo de un rato aparece Carmen
tan divertida como siempre con dos tazas de chocolate caliente y churros recién
hechos.
-¡Que aproveche, cariñitos! –dice riéndose. Y se marcha bailando al
ritmo de la nueva canción de Cali y el Dandee que suena en ese mismo momento en
El Café de Ana.
-¡Me encanta esta canción! Me la bajaré y me la pondré en mi nuevo
móvil, lo prometo. –dice algo hiperactiva la joven de ojos color miel.
-No se con quien hablas,
pero para no dejarte sola, te diré que vale. –suelta divertido su compañero, el
cual recibe una bofetada por parte de su amiga rubia.
-Ja ja, que graciosillo estas hoy, ¿no? Anda ahora come y cuéntame el
porqué de esta quedada, que sigo sin entender nada. –dice un tanto confusa la
jovencita.
El chico coge un churro, le pega un mordisco y empieza a masticar.
Este empieza a pensar. Piensa y piensa, le da mil vueltas a su cabeza. ¿Qué
puede hacer ahora? Ya no se puede echar atrás, no puede ser tan cobarde como
hizo la última vez que quedaron, ya que lo único que se le ocurrió decir es una
mentirijilla sin sentido, y lo único que ha conseguido ha sido arrepentirse
hasta hoy. Hoy no le va a pasar lo mismo, o eso es lo que pretende. Ahora tiene
que comportarse como un joven maduro, como un chaval decidido que sabe lo que
quiere, como “un hombre hecho y derecho”. Eso se lo decía su madre; como la
echa de menos… Pero ahora no tiene tiempo de pensar en su madre, aunque la
verdad es que le encantaría verla. Ahora tiene otros planes en su mente, y un
problema que se le va a presentar como no responda ya y vuelva a la realidad.
-¿Hola? Puedo hablar con Javier Espada Lozano, ¿si? ¡Pues dígale que
vuelva a este mundo ya o pensare que estoy hablando sola todo el rato! –dice
Sophie algo molesta.
-Si aquí estoy. Lo siento es que estaba pensando… en mis cosas, ya
sabes. –¿Por qué no ha dicho lo que quería decir? ¿Por qué no le ha sido
sincero y le ha dicho que pensaba en ella? ¿Por qué es tan cobarde? Tiene que
dejar de serlo, y no puede esperar mucho mas, ha llegado la hora de ser
sinceros.
-Vaya, el chico pensador. ¡No, mucho mejor, Javier El Pensador! Te are
una escultura con tu cara pensativa y te obligare a que la pongas en el estante
de tu habitación, junto a los trofeos de futbol sala. ¿Se puede saber que te
pasa? Hoy estas de lo mas rarito chaval. –dice la chica, la cual se esta
empezando a mosquear como no le suelte de una vez que le pasa.
-La verdad es que pensaba en… en ti. Pienso en ti diariamente. Vamos,
que creo que me estas empezando a gustar… Y tenía miedo a decírtelo porque sé
que esto podría acabar con nuestra amistad. –suelta el chico serio
interrumpiendo a su compañera.
-Vaya… no me lo esperaba. Así que lo que pasa es que te gusto. Me
gusta que te pueda gustar. –y suelta una carcajada, la cual al chico le alivia
y preocupa al mismo tiempo. –No tiene por qué acabar con nuestra amistad,
¿sabes por qué? Porqué en este mundo no todo es malo, en este mundo existen mas
colores aparte del blanco y el negro, en este mundo existe gente positiva, como
yo. Y te voy a decir que me alegro de lo que me has dicho. –dice un poco mas
tranquila. –Me gustas; me gusta tu tono de voz, ese tono tan y tan dulce; me
gusta tu tono irónico, el que a veces me hace enfadar; y tus bromitas
continuas, tus malas y ¡tan malas! Imitaciones hacia a mi. Me gustas, y me
gusta que te guste. –y, ella, tan tranquila, le da un sorbo a su taza de
chocolate caliente.
-¡Madre mía! Esto parece una obra de teatro. Estoy sin palabras… -dice
el chico algo confuso y a la vez aliviado al saber la respuesta de su amiga.
Aunque ahora ya no sabe si será mas que amiga.
-Pues no lo es. Esto es la realidad, con sus pros y sus contras. Ahora
mismo, pienso que estamos en uno de sus pros ¿tu que dices? –y la chica, sin
esperárselo, recibe un dulce beso con sabor a chocolate desecho de los labios
de ese chico al que siempre ha querido en secreto. Al que hoy querrá en
libertad, en la verdadera realidad, en esa que su compañero piensa que es una
obra de teatro. A partir de este caluroso día de Marzo, las cosas para estos
dos jóvenes van a ser distintas.
Era una noche
estrellada en aquella ciudad tan poblada.
-¿Y te acuerdas cuando nos pasó esa gaviota por encima mientras
tomábamos el sol? –dice la joven rubia riéndose a través de la web cam.
-¡Para no acordarse! Nos pego un susto que nunca voy a olvidar. –digo
riéndome. Que recuerdos. Fue hace cinco años, pero lo recuerdo como si me
hubiera pasado ayer. Se abre lentamente la puerta. Es mamá: “¿pero tu ves
normal estar a estas horas con el ordenador encendido hija?”. Siempre igual,
pero la quiero muchísimo. No sé que haría sin ella. “Vale mama, ahora voy. ¡Y
cierra la puerta!”. Y antes de cerrarla me manda un beso. Es la mejor.
-¿Era tu madre, no? –dice su amiga.
-Pues si, que tengo que cerrar ya el ordenador. Mañana nos vemos en el
insti; gracias por todo de verdad, ¡eres la mejor amiga del mundo!
-Ya sabes que me tienes para todo. ¡Hasta mañana guapísima, buenas
noches! –y Sophie, tan divertida como siempre, le lanza un beso a través de la
cam. Y se despiden. Mañana será un gran día, aunque ninguna de las dos jóvenes
se lo espere.
Un beso de despedida. Un fuerte abrazo para ocultar el llanto. La
quiere muchísimo y le da miedo irse. Ojala esto no estuviera pasando justamente
a ellos, ahora que estaban bien, ahora que se querían como nunca habían echo,
ahora que todo les iba de maravilla, ahora todo tiene que acabar. Porque todo
tiene su fin, pero no imaginaba que el suyo fuera tan pronto. Aunque ellos han
pensado mas en un punto y coma, en un continuará… Pero no saben que puede pasar
en un futuro, en esos cuatro meses, en el rencuentro. Es algo muy arriesgado, será una relación a
distancia, pero una relación aparcada, ya que no podrán seguir adelante como ellos
quisieran. Ojala fueran otros los que estuvieran en esta situación. Entra en el
ascensor y le lanza un beso. Lo recojo y le guiño un ojo, y esta, con un gesto
algo triste entra en el ascensor. Le da pena dejarla aquí sola, lo pasara
fatal. Aunque él también lo pasara fatal. Entra en casa y cierra la puerta.
Esta cansadísimo por el partido de hoy. Lo ha pasado genial con todo el equipo,
han pasado a la final de la liga, y tienen bastantes probabilidades de ganar.
¡Que ganas tiene de jugar el partido definitivo! Le hubiera encantado pasar mas
tiempo en casa de Matías con todo el equipo, pero ha valido la pena, ha podido
estar con la niña mas preciosa en este mundo, a la que quiere muchísimo y la
echara de menos. Ahora toca descansar, mañana tiene un examen de biología a
primera hora y tiene que estar lo mas despierto posible. Pablo es un gran
estudiante, de matricula de honor. Espera no perder su matricula al marcharse
cuatro meses fuera. Prepara la mochila y va a decirles buenas noches a sus dos
hermanitas.
-Tete no queremos irnos. ¿Tu crees que el monstruito del armario nos
echara de menos? –dice Dakota con los ojos abiertos como dos naranjas.
-Claro que os echara de menos, ¡no tendrá a quien asustar por la noche
en cuatro meses! –y da un grito de monstruo para asustarlas
-Aaah! –chillan a la vez las pelirrojas. –¡No nos pegues estos sustos!
–dice Alba riéndose. -Y tete, ¿Sandra nos echara de menos? –dice algo triste la
pequeña de gafas.
-Claro que os echara de menos, nos echara de menos a todos. Y nosotros
a ella, pero no podemos hacer nada –dice intentado sonreír.
-¡Que se venga con nosotros! –chilla la pequeña divertida.
-¡Shh! No chilles escandalosa o despertaras a los papis. No puede
venirse con nosotros, ya tenemos los billetes sacados. –dice riéndose el
hermano mayor.
-Pues la metemos en una maleta, ¡seguro que cuela! –dice la otra. Que
imaginación que tienen las dos enanas.
-¿Y que dirían sus padres? Seguro que no quieren estar sin ella cuatro
meses, igual que los nuestros no quieren irse sin nosotros. Por esa razón nos marchamos
todos juntos, como una familia unida, ¿entendéis? –y mueven la cabeza de arriba
abajo rápidamente. –Ahora toca dormir pequeñajas –dice mientras les da un beso
a cada una –¡Buenas noches, que durmáis bien! –y marcha hacia la puerta.
-¡Buenas noches tete! –dicen a la vez divertidas. –¡Tete, tete! Antes
de que te vayas, ¿puedes mirar si el monstruito Ricardo esta durmiendo ya?
–dice algo preocupada Alba.
-Ya esta durmiendo, ¿o no escucháis como ronca? –e imita el ruido de
un ronquido. –Venga hasta mañana enanas. –cierra la luz y a la vez la puerta.
Son un tanto pesadas, pero a la vez divertidas. Las quiere muchísimo. Le
encanta cuando hablan a la vez, pero le rompe el alma verlas tristes por saber
que se tienen que ir. No quieren dejar a sus amigos aquí, ni tampoco al
monstruo Ricardo. ¡Que risa la de ese día! La primera vez que dijeron que había
un monstruo dentro del armario fue de lo más divertido. Era Zaida, su perra,
que se había quedado encerrada. Pero ellas no le creyeron, así que ahora,
dentro de su armario rosa madera, vive un monstruo llamado Ricardo. Aunque
ellas le llaman el monstruito. Como las quiere. Ahora también le toca dormirse
a él, pero antes le envía un whatsapp a su chica dándole las buenas noches.
Mañana le espera un día de lo más agotador.