Esta es una carta para ti; si, si tu. Esa persona que me ha fallado, que me ha ilusionado. Es muy fácil, consiste en dos apartados que se verán al largo del escrito; ¿que por qué te escribo esta carta? Porque te he querido. No, perdón; rectifico: porque te quiero. ¿Qué por qué hago esta carta en vez de decírtelo todo a ti mismo? Porque quien sabe, a lo mejor no lo aceptas, porque pensaras que soy una pesada, porque para ti ya no soy nada, para ti esto es un final. Pero yo aún no lo acepto. ¿Por qué no puedes poner un punto y aparte? ¿Volver a empezar de cero? Yo sé que no es fácil, lo he tenido que hacer mil veces, pero si la persona me importa hago lo que sea. ¿Qué te he hecho? Sigo sin entender nada… ¿Por qué se ha tenido que acabar todo así, de esta manera? No, yo no voy a dejar que te vayas así, sin más, de la nada. Necesito explicaciones, pero no te las pido. Porque tengo miedo. ¿Y por qué lo tengo? No debería; yo debería ser una chica fuerte, pero no puedo. El tema me supera… ¿Recuerdas esa vez en la que dijiste, que lo que querías, era enamorarme? ¡Te felicito campeón, lo has conseguido! Y yo me digo siempre, que cuando tengo algo no lo se valorar, y cuando no lo tengo es cuando lo quiero. Pero por lo que veo, no soy la única que tiene ese mismo problema. La gente se deja llevar por lo que dicen los demás, a veces esa gente no son buena compañía. Y entonces la cagas. Allí es cuando te equivocas al hacerles caso. Yo entiendo que la gente se equivoque; son personas, yo también lo soy. Pero no me parece bien lo que me has hecho, lo que estas haciendo. Entiendo que te hayan comido la cabeza, que ya no me quieras, que nada es lo mismo… Espera, ¡mentira! Estoy segura que me quieres, nada se puede acabar así, como si nada. Todo tiene su fin, pero no me esperaba que el nuestro fuera tan pronto. Yo te quería, yo te quiero. Tú me querías, ¿por qué dices que no me quieres? Estoy segura que eso no puede ser. Pero no te lo voy a discutir; ¿para que? Dudo que entres en razón… En esta carta no solo me voy a quejar, ¡que va! Ya he dicho que habrían dos apartados: el bueno y el malo. El bueno son… las gracias. Gracias por todo lo que has hecho por mí; has sacrificado varias cosas, pero dudo que sean tantas como las que yo he hecho por ti. Aun así, gracias de corazón. Porque *mientras duró fue bonito*, mientras duro tu me cuidabas, me querías, me respetabas… Por cada te quiero, por cada te amo, por cada promesa rota, por todos esos sueños rotos. Por cada beso, por cada palabra, por esa fecha que nunca olvidare. Y es que tu para mi eres muy importante. Todos esos momentos vividos son únicos, todos esos abrazos, esos besos, esos *Te quiero, yo mas, no yo mas, yo muchísimo mas…* y así infinitas veces. Y tanto decir infinito, ese ocho al revés se ha desgastado, y ha dejado de hacer su función principal. Ese *para siempre* que lo dibujamos igual que un niño pequeño hace al aprender ir en bici. Porque ese *Infinito y más allá* viene de una simple película, y esas palabras las trasladamos a nuestra historia. Una historia de dos, sé que hay muchas, pero ninguna puede ser como la nuestra. Porque nada tiene su fin, todo queda en el recuerdo. Yo no se si te volveré a ver, yo sé que tu tendrás nuevas historias, y estoy segura que yo también. Pero esto sigue siendo difícil. Sé que no es la mejor solución esto de escribir una carta para ti, que ni vas a leer, pero mejor esto que nada, que guardármelo y acabar explotando sin razones un día de estos. En esta vida siempre hay obstáculos y el fin de nuestra historia es uno mas en la mía. Ahora he de ser fuerte, coger carrerilla, y saltar; saltar lo más alto y lejos que pueda, y así, superar ese miedo, ese obstáculo que se interponía en mi camino. Abran muchos más que superar, y este, para mi, ya ha acabado. ¿Ahora? Ahora iré a por el siguiente, y nunca, NUNCA me rendiré. jueves, 11 de octubre de 2012
Cartitas de amor...
Esta es una carta para ti; si, si tu. Esa persona que me ha fallado, que me ha ilusionado. Es muy fácil, consiste en dos apartados que se verán al largo del escrito; ¿que por qué te escribo esta carta? Porque te he querido. No, perdón; rectifico: porque te quiero. ¿Qué por qué hago esta carta en vez de decírtelo todo a ti mismo? Porque quien sabe, a lo mejor no lo aceptas, porque pensaras que soy una pesada, porque para ti ya no soy nada, para ti esto es un final. Pero yo aún no lo acepto. ¿Por qué no puedes poner un punto y aparte? ¿Volver a empezar de cero? Yo sé que no es fácil, lo he tenido que hacer mil veces, pero si la persona me importa hago lo que sea. ¿Qué te he hecho? Sigo sin entender nada… ¿Por qué se ha tenido que acabar todo así, de esta manera? No, yo no voy a dejar que te vayas así, sin más, de la nada. Necesito explicaciones, pero no te las pido. Porque tengo miedo. ¿Y por qué lo tengo? No debería; yo debería ser una chica fuerte, pero no puedo. El tema me supera… ¿Recuerdas esa vez en la que dijiste, que lo que querías, era enamorarme? ¡Te felicito campeón, lo has conseguido! Y yo me digo siempre, que cuando tengo algo no lo se valorar, y cuando no lo tengo es cuando lo quiero. Pero por lo que veo, no soy la única que tiene ese mismo problema. La gente se deja llevar por lo que dicen los demás, a veces esa gente no son buena compañía. Y entonces la cagas. Allí es cuando te equivocas al hacerles caso. Yo entiendo que la gente se equivoque; son personas, yo también lo soy. Pero no me parece bien lo que me has hecho, lo que estas haciendo. Entiendo que te hayan comido la cabeza, que ya no me quieras, que nada es lo mismo… Espera, ¡mentira! Estoy segura que me quieres, nada se puede acabar así, como si nada. Todo tiene su fin, pero no me esperaba que el nuestro fuera tan pronto. Yo te quería, yo te quiero. Tú me querías, ¿por qué dices que no me quieres? Estoy segura que eso no puede ser. Pero no te lo voy a discutir; ¿para que? Dudo que entres en razón… En esta carta no solo me voy a quejar, ¡que va! Ya he dicho que habrían dos apartados: el bueno y el malo. El bueno son… las gracias. Gracias por todo lo que has hecho por mí; has sacrificado varias cosas, pero dudo que sean tantas como las que yo he hecho por ti. Aun así, gracias de corazón. Porque *mientras duró fue bonito*, mientras duro tu me cuidabas, me querías, me respetabas… Por cada te quiero, por cada te amo, por cada promesa rota, por todos esos sueños rotos. Por cada beso, por cada palabra, por esa fecha que nunca olvidare. Y es que tu para mi eres muy importante. Todos esos momentos vividos son únicos, todos esos abrazos, esos besos, esos *Te quiero, yo mas, no yo mas, yo muchísimo mas…* y así infinitas veces. Y tanto decir infinito, ese ocho al revés se ha desgastado, y ha dejado de hacer su función principal. Ese *para siempre* que lo dibujamos igual que un niño pequeño hace al aprender ir en bici. Porque ese *Infinito y más allá* viene de una simple película, y esas palabras las trasladamos a nuestra historia. Una historia de dos, sé que hay muchas, pero ninguna puede ser como la nuestra. Porque nada tiene su fin, todo queda en el recuerdo. Yo no se si te volveré a ver, yo sé que tu tendrás nuevas historias, y estoy segura que yo también. Pero esto sigue siendo difícil. Sé que no es la mejor solución esto de escribir una carta para ti, que ni vas a leer, pero mejor esto que nada, que guardármelo y acabar explotando sin razones un día de estos. En esta vida siempre hay obstáculos y el fin de nuestra historia es uno mas en la mía. Ahora he de ser fuerte, coger carrerilla, y saltar; saltar lo más alto y lejos que pueda, y así, superar ese miedo, ese obstáculo que se interponía en mi camino. Abran muchos más que superar, y este, para mi, ya ha acabado. ¿Ahora? Ahora iré a por el siguiente, y nunca, NUNCA me rendiré.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario