
Le mira y sonríe. Todo es
perfecto a su lado, o eso siente Dalia. Ya son cuatro años pillada por el
joven de ojos oscuros. Hacen una bonita pareja. El chico alto y la chica
bajita, los dos morenos, y con una personalidad un tanto peculiar, pero suelen
caer bien. Un beso y él le da con la mano en el trasero en señal de despedida. Un
gran día a su lado. Hoy hacen tres meses juntos, han comido juntos, y han
pasado la mitad de la tarde en casa de Hakin. Ha sido la primera experiencia sexual de Dalia, no lo han hecho, pero ya han dado un paso para delante. Pasan
los días, y ya son nuevas experiencias las que suceden en aquel edificio de
Barcelona.
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